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Tragedia en Nepal y el Tíbet deja más de 390 muertos y cerca de 1,500 desaparecidos

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El colapso de una enorme masa glaciar en el Himalaya provocó una violenta riada que arrasó comunidades, carreteras y puentes; las autoridades mantienen las labores de búsqueda ante el riesgo de nuevas inundaciones

KATMANDÚ.– La cifra de víctimas por la devastadora riada que golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet continúa aumentando, con al menos 392 personas fallecidas y alrededor de 1,468 desaparecidas, de acuerdo con los balances más recientes divulgados este jueves 27 de agosto. Entre las personas cuyo paradero se desconoce figuran cientos de turistas y peregrinos extranjeros.

La catástrofe comenzó cuando una enorme masa de hielo y roca se desprendió en una zona elevada del Himalaya, generando una avalancha que alcanzó el río Lhende y desencadenó una corriente de agua, lodo y escombros de enorme fuerza. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó que la actividad sísmica detectada inicialmente fue generada por el propio colapso y no por un terremoto que hubiese provocado el desastre.

Nepal concentra la mayor cantidad de víctimas mortales, mientras que del lado tibetano también se han confirmado fallecidos y cientos de desaparecidos. Las cifras continúan siendo actualizadas debido a las dificultades para acceder a algunas de las comunidades afectadas y a posibles diferencias entre los registros elaborados por las autoridades de ambos lados de la frontera.

Entre los desaparecidos se encuentran cientos de ciudadanos extranjeros procedentes de países como India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá, además de visitantes de otras nacionalidades. Equipos de emergencia continúan recorriendo las zonas devastadas mientras helicópteros participan en la evacuación de sobrevivientes y en el traslado de alimentos, medicamentos y otros suministros.

La fuerza de la corriente destruyó viviendas, vehículos, puentes, carreteras e infraestructura energética, dejando varias localidades prácticamente incomunicadas. En Nepal, al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron destruidos, dificultando significativamente la llegada de los organismos de socorro a las áreas más golpeadas.

Agentes de la policía nepalí supervisan la maquinaria pesada que retira los escombros provocados por las inundaciones repentinas en el distrito de Nuwakot, en Nepal, el jueves 27 de agosto de 2026. © AP

Las autoridades mantienen además una vigilancia especial debido a la amenaza de una nueva inundación provocada por acumulaciones de agua formadas tras el desastre. En la zona tibetana se ha advertido sobre un lago represado naturalmente aguas arriba, mientras los equipos de emergencia enfrentan el riesgo de nuevos deslizamientos y crecidas durante las operaciones de búsqueda.

Miles de efectivos y rescatistas permanecen desplegados en Nepal y el Tíbet en busca de sobrevivientes, mientras la magnitud definitiva de la tragedia todavía no ha podido establecerse. La prioridad de las autoridades es localizar a los desaparecidos, asistir a las comunidades aisladas y vigilar las zonas inestables ante la posibilidad de nuevos desprendimientos o inundaciones.

Con información de Con información de actualidad.rt.com y france24.com

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