No se vaya Señor Presidente…

Alberto Quezada([email protected])

Sólo faltan 630 días para que el presidente de la República Dominicana, licenciado Danilo Medina Sánchez, concluya su mandato constitucional de cuatro años. Y son muchas las tareas que están pendiente de realizar, incontables las demandas sociales e institucionales que a un quedan por completar, en un en periodo de tiempo gubernamental que ya está punto de terminar.

Pero hay que reconocer, que son innegables los logros y avances en algunas áreas del desarrollo humano y social alcanzado hasta la fecha por la actual gestión gubernamental del Partido de la Liberación Dominicana en lo que va de mandato presidencial.

Por ejemplo, es de justicia reconocer como puntos luminosos de la gestión Medina Sánchez, la aplicación del 4 por ciento del Producto Interno Bruto a la Educación dominicana, así como también la puesta en marcha del programa Quisqueya Aprende Contigo que busca erradicar el analfabetismo del territorio nacional. Asimismo el desarrollo de un amplio plan del crédito gubernamental a través de la banca solidaria para la creación e instalación de pequeñas y medianas empresas a dominicanos y dominicanas pobres de solemnidad.

También, hay reconocer sus oportunas y solidarias intervenciones de auxilio económico a una taza de interés muy baja a los pequeños productores del campo dominicano mediante el novedoso método conocido como ¨ Visitas Sorpresas¨.

De igual manera, el inicio de los trabajos de construcción de un ambicioso proyecto habitacional de más de 10 mil unidades de viviendas para ser adquiridas a bajo costo por la población dominicana en todo el territorio nacional, entre otras acciones que por razones de tiempo y espacio no es posible enumerar en este análisis.

Ahora bien, amigos lectores, visto todo esto también es de justicia decir, que es imperdonable que el presidente Danilo Medina se vaya a marchar de la Presidencia de la República, el 16 de agosto 2016 sin producir un ordenamiento de los salarios del sector público, así como un incremento en los sueldos de los más de 400 mil servidores públicos que trabajan en el tren gubernamental.
Es un crimen de lesa humanidad, como lo dijo el propio presidente Medina Sánchez , que la mayoría de los empleados públicos de este país estén recibiendo ingresos de miseria que no les permiten vivir con el más mínimo de dignidad postrándolo en la más abyecta pobreza. Eso no puede ser, por el amor de Dios, por Cristo resucitado.
Sabemos, que este es un país pobre, pequeño, con unas tasas impositivas insuficientes, una plataforma exportadora precaria y unos niveles de deudas que nos limitan, es verdad, pero esto no impide que se identifiquen las áreas en donde procurar esos recursos económicos para producir esos justicieros aumentos salariales.
Por ejemplo, señor presidente, le invito a revisar las irritantes exenciones que se le otorgan al sector privado, que al decir de muchos analistas económicos, sobrepasan los 200 mil millones de pesos anuales.
Rebajar los elevados salarios que aún ostentan algunos funcionarios en entidades públicas y esto perfectamente se logra con la promulgación del reglamento salarial que aún descansa en su despacho desde hace un tiempo .
Otra fuente sería, con todo respeto, sentarse con algunos empresarios e inversionistas nacionales y extranjeros para hablar en un ambiente civilizado, franco y abierto, sobre la posibilidad de revisar algunos contratos un poco lesivos para el país, como son el negocio eléctrico, que cobran con plantas apagadas; los denominados peajes “sombra”.
De igual manera, gravar las enormes ganancias que cada año publican los actores del sistema financiero nacional como son los bancos, financieras y asociaciones de ahorros y préstamos.
Finalmente, recuerde Señor Presidente que: Un gobierno democrático no es el que gobierna para los pobres o el que favorece principalmente a los ricos, sino el que concilia en sus manos todos los interés y habla y actúa como intérprete de todas las clases sociales.
El autor es periodista y magíster en Derecho y Relaciones y Relaciones Internacionales