No jueguen con candela…..

POR ALBERTO QUEZADA
Ya entramos en la cuenta regresiva. Estamos a menos de un año para
que el país asista a un nuevo certamen electoral que, según las
habladurías callejeras y politiqueras, se perfila como uno de los más
intenso y complejo de la historia política electoral dominicana de los
últimos tiempos.

Sin embargo, actuamos como si nada pasara en las organizaciones
políticas que terciarán en la contienda electoral del año próximo
mientras que, en el Gobierno, parecería que han tomado cápsulas para
dormir.

Observando ese comportamiento hay que decir que los actores y
protagonistas que están llamados a ser garantes del sistema
democrático, al parecer no se están dando cuenta que esa conducta es
sumamente peligrosa.

No es posible que faltando tan poco tiempo para las elecciones
nacionales, el presidente de la Junta Central Electoral, Roberto
Rosario Márquez, haya declarado a los medios de comunicación de masas
las dificultades financieras por la que atraviesa esa entidad oficial
y ningún sector haya dicho algo.

¿Cómo entender que en un evento en el que serán escogidos más de 4
mil representantes y servidores del Estado, a menos de 12 meses de la
celebración de las elecciones, no se haya explicado las causas que han
generado esas dificultades financieras denunciadas por la JCE.

No basta con decir, como lo hizo de manera escueta el activo y cordial
ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, en una
declaración a los medios de comunicación de que el dinero de ese
organismo comicial está garantizado para montar el certamen venidero.

Se necesita más que eso, los días van pasando y cada vez más lo que
se escucha y observa es sumamente inquietante. Los suplidores que
ofrecen servicios a esa institución están al “grito”; y desde hace
unos meses no se paga la publicidad y han tenido que despedir parte
del personal por falta de dinero.

Además, retraso en algunos trabajos operativos propios de organismo;
reclamos de algunas organizaciones políticas alegando retrasos en
formalizar su reconocimiento y otras cosas que no terminan de
resolverse, provocando ese malestar que estamos señalando.

Si se quiere paz pública y preservación de este costoso sistema
democrático que nos gastamos, no juguemos con este tipo de
comportamiento. Despejemos todo tipo de suspicacia y cuidemos la
“mentada” democracia como hace tiempo le llamara don Juan Bosch.

Que fluyan los recursos económicos para la Junta Central Electoral y
suelten el “caramelito” de las contradicciones a lo interno del
Partido de la Liberación Dominicana entre reeleccionistas y
antireleccionistas. No jueguen con candela.