Ojalá

POR ALBERTO QUEZADA
La obra ¨La Metamorfosis¨ es, probablemente, uno de los libros más famosos de Franz Kafka, genial escritor checo que falleciera a la edad 40 años. Se trata de una novela escrita a principio del siglo pasado que nos relata la vida de un ser humano convertido en un insecto y como esa transformación cambia sus costumbres y relaciones con el resto de su familia y el entorno.

El autor explica de manera magistral mediante un personaje envuelto en su caparazón de insecto, como todo su entorno se vuelve hostil, como la hipocresía, egoísmo, simulación y el aislamiento son las cuatro únicas cosas que se desarrollan en su ambiente social y familiar.

Esa narración de un impacto existencial extraordinario me hace traer a la memoria que, ese mismo comportamiento observado por Kafka se viene revelando en la sociedad dominicana por parte de la mayoría de los dominicanos y dominicanas.

Aquí, hay que decirlo con dolor, los seres humanos han venido desarrollando una fervorosa tendencia hacia ese comportamiento descrito por el autor de la referida obra.

Se advierte, en la sociedad dominicana, una grave inclinación hacia la sustitución del nosotros por el yo, de lo colectivo, por lo particular; de lo racional y digno, por lo conveniente y lo ventajoso; lo ético por lo pragmático; y lo espiritual por lo material.

Lo que está sucediendo en esta media isla es increíble, este comportamiento nos viene reduciendo como sociedad, familia e individuo y, nadie al parecer, puede detenerlo.

Sé qué la sociedad dominicana de este Siglo XXI es otra. Innegablemente ha cambiado, se ha transformado, pero reproducir esos elementos nocivos recogidos por el autor de la novela ¨La Metamorfosis¨ en plena era del conocimiento y la información es un verdadera lástima.

Es menester, pues, que en estos años por venir las presentes y futuras generaciones que tienen la responsabilidad de construir un mundo mejor emprendan un viaje sin retorno hacia la búsqueda de un rediseño de un nuevo ser humano, una nueva sociedad y una sólida familia. Ojalá…