Eso es peligroso..

POR ALBERTO QUEZADA

Como aquí las cosas cambian de un momento a otro, sin consultar a nadie, no sé a quién corresponda la potestad de asignar y cambiar los nombres de las calles, vías y avenidas de la de la Ciudad Primada de América.

Si como tengo entendido, esa responsabilidad de regular estas designaciones aun recaen sobre los hombros de las Alcaldías y el Congreso Nacional a luz de la Ley 2439 del 4 de julio de 1950, posteriormente modificada por la Ley número 49, del 08 de noviembre de 1966 a ellos van dirigidas estas reflexiones. Veamos.

En nuestro país existe una tendencia maldita de desprecio y falta de veneración a nuestros héroes, próceres y figuras estelares en la asignación de los nombres a las calles y avenidas del país que eso mete miedo.

Este comportamiento hay que desterrarlo y comenzar a construir un necesario cambio de paradigma que nos conduzca a un reencuentro de nosotros mismos, de amor a lo nacional y de nuestra gente.

La generación presente no puede seguir en el estado de anomia social en que se encuentra respecto a las hazañas de los grandes dominicanos que han gravitado de manera sobresaliente en la historia nacional.

Por ejemplo, como seguir aceptando que una de las avenidas principales del país continúe llevando el nombre afrentoso de John F. Kennedy, ex presidente de los Estados Unidos, que hasta la hora de su muerte no reconoció el gobierno constitucional y democrático del profesor Juan Bosch.

¿Porque no les cambiamos el nombre a las transitadas y vistosas avenidas José Núñez de Cáceres, Winston Churchill, General Charles de Gaulle, George Washington, que poco o nada hicieron por nuestro pueblo, por la de nuestros probados patriotas Ulises Francisco Espaillat, Juan Emilio Bosch y Gavino, Manuel Aurelio Tavares Justo?

Hay que insistir en la configuración de un cambio de paradigma que nos cambie la estrategia que tiene como fin, sin lugar a dudas, convertirnos en una sociedad sin héroes ni iconos en quienes creer. Eso es peligroso.