El líder de la Revolución Cubana, nacido el 13 de agosto de 1926, protagonizó durante décadas uno de los procesos políticos más influyentes y controvertidos de América Latina, marcado por su enfrentamiento con Estados Unidos y la transformación del sistema cubano
LA HABANA, CUBA.– Este 13 de agosto se cumplen 100 años del nacimiento de Fidel Alejandro Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana y una de las figuras políticas latinoamericanas de mayor impacto durante el siglo XX. Nacido en 1926 en Birán, Cuba, Castro encabezó durante décadas el gobierno de la isla y mantuvo una marcada confrontación política con Estados Unidos hasta retirarse del poder. Falleció en La Habana el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años.
Hijo de Ángel Castro, inmigrante español originario de Galicia, y Lina Ruz González, cubana de origen campesino, Fidel Castro se graduó como Doctor en Derecho en la Universidad de La Habana en 1950. Durante sus primeros años profesionales ejerció como abogado y se involucró progresivamente en la actividad política, desarrollando posiciones contrarias al gobierno de Fulgencio Batista y vinculándose a movimientos que reclamaban transformaciones sociales y políticas en Cuba.

Uno de los episodios determinantes de su trayectoria ocurrió en 1953, cuando encabezó el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, una acción que fracasó militarmente y provocó su encarcelamiento. Durante el juicio pronunció el alegato posteriormente conocido por la frase “La historia me absolverá”. Tras recibir una amnistía en 1955, se trasladó a México, donde organizó junto a otros revolucionarios una nueva ofensiva contra Batista.
A finales de 1956, Castro regresó a Cuba a bordo del yate Granma acompañado por un grupo en el que figuraban Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos. Tras sufrir importantes bajas iniciales, los sobrevivientes se refugiaron en la Sierra Maestra y organizaron una guerra de guerrillas que fue ampliando su influencia hasta provocar el colapso del régimen. El 1 de enero de 1959 triunfó la Revolución Cubana y Batista abandonó el país.
Una vez en el poder, el nuevo gobierno emprendió profundas transformaciones económicas y sociales. La reforma agraria de 1959 y la posterior nacionalización de propiedades y empresas, incluidas compañías estadounidenses, modificaron radicalmente la estructura económica cubana. Estas medidas profundizaron las tensiones con Washington y marcaron el comienzo de una confrontación que se prolongaría durante décadas, incluyendo sanciones económicas y episodios como la invasión de bahía de Cochinos en abril de 1961.

Castro terminó alineando políticamente a Cuba con el bloque socialista y convirtió a la isla en un actor de gran relevancia durante la Guerra Fría. Gobernó el país como primer ministro y posteriormente como presidente entre 1959 y 2008, aunque comenzó a delegar sus responsabilidades en 2006 debido a problemas de salud. Dos años después, su hermano Raúl Castro fue elegido presidente por la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Su influencia trascendió las fronteras cubanas. Fidel Castro se convirtió en un referente para movimientos revolucionarios y sectores de izquierda de América Latina, África y otras regiones, mientras Cuba desarrolló programas internacionales de cooperación, especialmente mediante el envío de profesionales de la salud. Al mismo tiempo, su prolongado gobierno recibió fuertes cuestionamientos por las restricciones a las libertades políticas, la ausencia de pluralismo partidario, la situación de los derechos humanos y la salida de numerosos cubanos del país.
La relación con Estados Unidos constituyó uno de los ejes centrales de su trayectoria. Castro sobrevivió a numerosos complots y planes para desplazarlo o asesinarlo durante décadas de hostilidad entre Washington y La Habana, mientras defendió el sistema político surgido de la revolución como expresión de la soberanía cubana. El embargo estadounidense, instaurado en los primeros años de la Revolución y posteriormente ampliado, continúa siendo uno de los principales puntos de confrontación entre ambos países.
A un siglo de su nacimiento, Fidel Castro continúa generando interpretaciones profundamente contrapuestas sobre su legado. Para sus seguidores representa resistencia frente a Estados Unidos, soberanía nacional y avances sociales asociados a la Revolución; para sus críticos, encabezó durante décadas un sistema autoritario que restringió derechos políticos y libertades individuales. Esa profunda división confirma la dimensión histórica de una figura cuya influencia sigue formando parte del debate político sobre Cuba y América Latina.
Con información de actualidad.rt.com


