El caso de Albenis Rodríguez Hernández, en Santiago Rodríguez, vuelve a colocar bajo atención una problemática nacional en la que parejas y exparejas aparecen entre los agresores, aunque cada hecho responde a circunstancias particulares que deben ser establecidas por las autoridades
Bartolo García
Santiago.– La muerte de Albenis Rodríguez Hernández, presuntamente a manos de su expareja en Santiago Rodríguez, vuelve a poner bajo atención la violencia ejercida contra mujeres dentro o después de una relación de pareja. Ariel José Báez Rodríguez, señalado por el Ministerio Público como responsable del homicidio ocurrido el 2 de noviembre, fue encontrado muerto al día siguiente en una finca de su padre, mientras las circunstancias de su fallecimiento permanecen bajo investigación.
El caso constituye un hecho particular y no puede utilizarse por sí solo para explicar el comportamiento de las cifras nacionales. Sin embargo, ocurre en un país donde los feminicidios continúan representando una preocupación: datos oficiales indican que en 2025 se registraron 51 feminicidios en República Dominicana, frente a 71 en 2024. Esa estadística incluye distintos casos y no significa que todos hayan sido cometidos por exparejas.

La relación entre este tipo de hechos y la violencia de pareja está en que parejas y exparejas pueden figurar entre los responsables de feminicidios, especialmente cuando existen antecedentes de control, amenazas, acoso o agresiones. Esto no permite atribuir automáticamente esas circunstancias al caso de Santiago Rodríguez, cuyos antecedentes y motivaciones deben ser determinados por la investigación.
La separación puede convertirse en un período de mayor riesgo cuando una relación ya estaba marcada por conductas violentas o de control. La ruptura no provoca la agresión, pero puede agravar una situación preexistente cuando el agresor intenta mantener dominio sobre la mujer o rechaza su autonomía después de terminada la relación.
Las cifras sobre violencia intrafamiliar ayudan a mostrar un contexto más amplio, pero también requieren precisión. Durante 2025 se registraron 57.538 denuncias por violencia intrafamiliar, una categoría que abarca diferentes formas de violencia dentro del entorno familiar y que no corresponde exclusivamente a agresiones de hombres contra sus exparejas ni puede equipararse al número de feminicidios.
La respuesta institucional incluye órdenes de protección, atención especializada y mecanismos destinados a facilitar que las víctimas puedan solicitar ayuda. Entre ellos figuran Puntos VIDA, el Sistema 911 y la Línea VIDA, además de las políticas desarrolladas por el Ministerio de la Mujer para prevenir y atender la violencia contra mujeres, adolescentes y niñas.
El asesinato de Albenis Rodríguez Hernández debe analizarse, por tanto, como un caso específico dentro de un problema nacional más amplio, no como representación automática de todas las cifras de violencia de género. Su muerte vuelve a centrar la atención en la necesidad de detectar amenazas, persecución, control y agresiones previas como posibles señales de riesgo, mientras corresponde a las autoridades establecer qué ocurrió exactamente en este caso.


